miércoles, abril 08, 2009

Pensar la infancia



El doc de los chicos, Enrique Orschanski, presentó su primer libro: Pensar la infancia.


Bello, original, con un poco de letra de padre, de pediatra, de ciudadano, de hombre. Fue en el cabildo histórico de la ciudad, en una noche hermosa con mucha gente linda. Fuimos todos y Joaquín no le perdió pisada a "su" doc.


Tuve el honor de ser una de las presentadoras, junto a dos grandes (Daniel Quiroga y Liliana González), y la verdad es que me emocionó mucho la distinción y el hecho de poder gritar a los cuatro vientos que paremos, que escuchemos, que disfrutemos, que no aceleremos, que no les robemos tiempo al juego, que no los estresemos, que no les marquemos anticipadamente el pulso de adultos, que le demos más barro y menos teclados.


Tuve la certeza de que muchos compartían este grito. Y que está bueno que pensemos la infancia.






martes, marzo 31, 2009

¡Descubrimiento!

Por una vez (al menos una!!!!) no voy a hablar de Joaquín ni de Matilda.
Es que descubrí un sitio en el que pueden escuchar un montón de FM temáticas, como tangos, jazz, gospel, chillout, blend, lounge, flog y un montón de varios más que no tengo idea.

Es http://www.la100.com.ar

Capaz que todos ustedes ya lo conocen y yo llego tarde, pese a que donde también trabajo se escucha por ahíl. Pero bué, no importa, ando maravillada con "Sabineando", 24 horas de Joaquín Sabina.

jueves, marzo 26, 2009

Cumples al galope

Hace rato que quiero escribir este post. De antemano, pido disculpas si ofendo a alguna por lo que voy a decir.
Detesto los cumpleaños que se festejan en las salones infantiles, esos que duran tres horas; a veces menos, y en el que los chicos están 15 minutos en el pelotero, 15 pateando al arco, 15 en el boliche, 15 maquillándose, después rápido a comer los pebetes, ahora a ver los títeres, ahora el copo de azúcar, y hagan una fila o se quedan sin nada, y dale no te demores, y no te quedes mirando eso, y vamos ahora afuera, arriba, abajo, adelante. Vamos que se pasa el tiempo. Ahora la torta, bien, cantemos, ahora vamos ya a romper la piñata mientras la mami corta la torta, volvamos, ahora coman la torta que viene la sorpresita y ya los vienen a buscar.
Guau.
¿Qué hacíamos nosotros de chicos en los cumples, cuando no existían salones ni animadores a domicilio? ¿Cómo nos entreteníamos?

¿Por qué esos juegos tan direccionados, tan estructurados, tan corriendo con el reloj apurando a chicos que lo único que deberían estar haciendo es jugar? Jugar, con menos reglas, con menos cosas, con menos consumo, con más tierra.
¿Cómo la maestra va a poder entretener 40 minutos a los chicos en una clase cuando en los salones los veletean en ese tiempo por cuatro cosas sucesivas, quizá sin disfrutar ninguna a fondo? Si supervisamos tanto, si programamos todo, si pretendemos no dejar que nada escape el control, tarde o temprano tendremos que pagar los costos.

Les estamos “robando la infancia”, como diría Carl Honoré, haciéndolos vivir un ritmo adulto cuando apenas tienen cinco o seis años. ¿Qué tendremos que mostrarles para que se sorprendan y se maravillen y disfruten cuando tengan 10 ó 15 años?

Les recomiendo este artículo. Es para imprimir y leer muy despacio, varias veces, muchos papis.

martes, marzo 24, 2009

Les cuento...

... que la seño hizo los deberes y mandó ayer en el cuaderno el listado de cosas que se pueden llevar, sugeridas por día. Ahí hay torta, alfajores de maicena, pizza, gelatina, barras de cereal, ensalada de frutas, vainillas, sandwich de jamón y queso, empanaditas saladas o de membrillo y varias cosas más.
Y mandó una lista corregida de los merenderos, porque en la primera se había olvidado de los feriados. Conclusión: apurada al cuete.

miércoles, marzo 18, 2009

De hoy para mañana

Anoche era un día atípico, porque se celebraba el aniversario de la empresa en la que trabajo y había una ceremonia a las 22. Logro salir antes, me voy a la peluquería (porque me tocaba conducir la ceremonia) y cuando llego a casa para cambiarme reviso la mochila de Joaquín.
Había una nota de la seño diciendo que se ponía en marcha la merienda nutritiva con un listado de los 26 chicos de la salita y la fecha en la que le tocaba a cada uno llevar la merienda. ¿Cuándo? Hoy. ¿El primero de la lista? ¡Joaquín!
Anoche volvía a la 1 y los miércoles entro a trabajar a las 10. ¿Cuándo hacía algo?
La idea está buena: cada chico lleva lo mismo para toda su salita y así todos comen fruta, yogures, cereales y cosas sanas. Después no lleva nada hasta dentro de 25 días, cuando empieza de nuevo la ronda.

Me sobrepuse al apurón y me levanté muy muy temprano a adelantar trabajo. A las 7 apareció Joaquín e hicimos las consabidas galletitas con formitas, esta vez con agregado de avena. Quedaron relindas y él se fue feliz con su caja de autitos, patos, flores y corazones caseros.
Pero seño, ¿no podía darnos un poco más de margen? Mi mamá me retó y me dijo que siempre será así. Yo me resisto. Las mamis en este siglo trabajamos y si se puede planificar, ¿van a insistir en volvernos locas?

Ahhh, me olvidaba: abajo la notita decía que nos contactemos con las otras mamás para "no repetir". Pero nunca nadie me mandó un solo teléfono de las otras mamás.

martes, marzo 10, 2009

77 centímetros de luz


Creo que he dicho varias veces que Matilda es un sol. Ahora dice algo que pretende ser “güisqui!!!!” cuando le sacamos una foto, y entonces ella se ríe a boca completa y te muestra esos dos dientes enormes y bien separados de arriba que te dan ganas de morderle un cachete.
Me doy cuenta que mi hijita ya no es bebé, fundamentalmente porque no la tratamos como tal. Yo le hablo como a Joaquín, los incluyo a ambos en las conversaciones y en lo que vamos a hacer en el día.
Ella va y viene por la casa, juega con lo que se le ocurre, se “sirve” una película en DVD del cajón y viene a pedirte que se la pongas, acomoda los autos como hace Joaquín, escucha el timbre y dice algo así como “ahivaaaaaaa” y está obsesionada con calzarse cualquier ojota o zapatilla que encuentre a la deriva. Y si no, las busca y va dejando el tendal. Hasta intenta hacer la tumbacarnera como el hermano. Boca abajo espera que la empujen, aunque el otro día lo logró solita y casi me muero. Los dos cenan temprano, pero casi a la medianoche, cuando yo llego de trabajar, vuelve a cenar. No picotear: CENAR. Otra vez, como Dios manda.
Hoy la llevé al control con el doc y dice que está perfecto. “No hay problema”, calmó.
Igual sigue gurrumina: 9,650 kilos para 15 meses y medio.
La cuestión es que este solcito de 77 centímetros lleno de rulos que la asemejan a una mafaldita de Quino nos sigue haciendo brillar los ojitos.

jueves, marzo 05, 2009

Salita de 4

Y empezó la escuela… Entró como si toda la vida hubiera conocido el cole y a la seño, y era su primera vez. Por las dudas, habíamos evitado en casa crear demasiada expectativa: no sé, me imaginé que se le podía hacer un nudo en la panza y decir que no. El año pasado, dos por tres pedía no ir a la guardería… Igual preparamos juntos la mochila, el uniforme, el pintorcito y la merienda.
Ya está escolarizado. Sacaba la cuenta y le esperan dos años de jardín, seis de primaria, seis de secundaria y al menos cinco de universidad. Una vida entera. Le llevará lo que a mí ya me insumió el 65% de mi vida… Demasiado, no?.
Pero lo que más me movilizó es pensar en que se nos acabó la exclusividad, la intimidad, el nido; no sé cómo llamarlo.
Es que hasta ahora, Joaquín se conecta básicamente con su familia. Incluso somos testigos de los juegos con amigos, sabemos qué mira en la tele, escuchamos sus conversaciones porque estamos ahí. O mejor dicho, él no se va.
Ahora no. Interactuará con una seño a la que le podrá contar cosas que nunca sabremos, conversará e imaginará juegos que no podremos ver.
Eso es crecer. Me da un poco de miedo, porque buena parte de la persona que será en el futuro dependerá de cuán sinceras, profundas y fundamentalmente sanas sean las relaciones que mantenga desde ahora. Ojalá que tenga buenos amigos y buenos maestros, que lo quieran y que él los quiera como nosotros soñamos.
Que no sufra ni haga sufrir. Que llore por cosas que realmente valgan la pena y que yo pueda estar, enterarme, saber. Al menos para abrazarlo.
Mi hijito crece. Me siento como una gallina que tiene que levantar el ala y dejar que vuele. Aunque sea unas horas.

Salita de 4

miércoles, marzo 04, 2009

Cómo pásar 13 horas en auto con los chicos

La verdad es que las 13 horas de viaje al mar con los niños fueron mejor de lo esperado. Salimos a las 4 de la mañana y los chicos durmieron hasta las 10 (los hizo "aguantar" hasta tarde a la noche), con lo cual fue un tramo muy importante "en silencio", tomando mates y viajando yo adelante!!!
Después me pasé atrás y abrí la cajita feliz: en una bolsa tenía juguetes, papeles, libros, cartas, tijerita, revistas e hilo, que jamás pensé que fera tan maravilloso. Até uno de punta a punta en el auto y le colgué bombuchas. Las reventaron, después colgamos algunos globos, después pedazos de revistas (personas) e inventamos un cuento con las cosas que Joaquin iba recortando (después el juego fue despedazarlas, jejeje). Atamos globos sueltos al hilo, lo enredamos y demás.
Por supuesto, hubo algunas golosinas, pero la campeona fue Matilda que eso no come e igual se la aguantó. Eso sí, tuve que hacerle bastante upa, claro que atrás.
En cambio Joaquín viajó siempre con su cinturón de seguridad, algo no fácil con los chicos.
Ahhhh... y jugamos mucho al veo veo, al "yo digo" y había que nombrar animales o colores y después nos inventamos un juego propio: decir una frase de una película (por ejemplo, la clásica "al infinito y más allá!!!") y adivinar de qué peli es y quién la dice. Nos quedamos asombrados, porque Joaquín se enganchó de 10!!!

Hicimos una parada a almorzar, en una estación donde había juegos y eso los despejó. A la tarde se durmieron otro ratito (milagrooooo!) y llegamos a las 18.30!!!



Esta es una foto de cuando faltaban apenas 2 horas para volver a casa (la vuelta siempre es más larga que la ida, no?)

lunes, marzo 02, 2009

ex-ce-len-te!!!

Y volvimos. Pasamos unas vacaciones fantásticas, estuvimos 19 de los 21 días afuera! Nos tocó mucho mucho sol en el mar y después en las montañas.
Batí mi propia meta y leí dos libros!!!!
Nada de noticias, muchos pozos en la arena, mucha fiaca a la mañana, muchos mimos entre todos, mucho mate en la pileta. Nada de diarios ni de reloj.
Pasamos la prueba de un viaje de 13 horas en auto. Los chicos se portaron excelente, tanto que volvimos diciendo ¿y otro porqué no?... jjejejee, pero habrá que seguir participando!!!!!

Vacaciones 2009

miércoles, febrero 04, 2009

Nos vamos!!!


Vamos contando los días. Nos quedan tres. El sábado nos vamos al mar!!!!! Primer viaje de a cuatro, primer viaje tan largo. Mucho trabajo, pero igual me las arreglo para ir pensando a qué vamos a jugar 11 ó 12 horas adentro del auto.
Joaquín hace la lista de las cosas que va a llevar a la playa y la Mati lo persigue jugando con los autos. La princesa está hecha una boy total.
Acabo de comprarme un libro para las vacaciones: "Los hombres que no amaban a las mujeres", me lo recomendaron un montón. De ficción, con absolutamente nada de economía, bien novela. A lo mejor pretendo demasiado leerlo completo, pero algo será algo. Encima es una trilogía!
Igual, tenemos pensado hacernos muchos mimos, enterrarnos cuerpo enterno en la arena y jugar a atrapar las olas.

martes, febrero 03, 2009

Visitas madrileñas


La semana pasada llegaron los viajeros desde Madrid. Conocimos a Sofía, de cuatro meses, un deleite de gorjeos y sonrisas. Quedó totalmente enamorada de la cuna de la primita y de los animalitos con los que también habla Matilda.
Lástima que el tiempo siempre es poco y el padrino en poquitos días se va.

jueves, enero 29, 2009

Sofía de los Milagros



Solamente 14 veces se había realizado en el mundo un trasplante a una mujer embarazada. Apenas cuatro habían podido sobrevivir.
Pero Martha y Sofía lo lograron. A Martha le agarró en diciembre una hepatitis fulminante que la dejó al borde de la muerte. El 14 de diciembre entró en emergencia nacional y tres días después, justo el día de su cumpleaños, llegó el hígado de reemplazo. Se lo transplantaron con su beba en la panza.
A las tres semanas, los médicos decidieron que era mejor que Sofía naciera. Y con apenas 850 gramos, las dos se conocieron.
En la radio esta mañana hablamos con Martha. Yo me hubiera quedado horas charlando, pero no podía pronunciar palabra.
Ella contaba que cuando se despertó de la operación, creía que su bebé no estaba más con ella. Y cuando le dijeron que todo había salido bien, la llamaron Sofía de los Milagros. Una historia hermosa, de esas que conmueven el alma.

Ver más acá.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1094486

miércoles, enero 21, 2009

Lost-tatines!!


Es cierto, somos fans de Lost en casa (hoy empieza en EEUU la penúltima temporada, al fin!) al igual que de Prison Break, Damage y Amas de casa desesperadas, entre otras menores.
Pero lo que verdaderamente están perdidos son los alfajores Tatines blancos, no los consigo por ninguna parte!!!! Ocasionalmente encuentro los negros en algún súper, pero de los blancos, ésos que les encantan a Titín, ni noticias!!!!!
¿Cómo puede ser?

martes, enero 13, 2009

Y un día lo logramos!!!!

Sí, sí, sí!!!! A los 13 meses y 13 días, nuestro solcito descubrió que la vida a 70 centímetros de altura tiene otra dimensión. ¡Y arrancamos! Ahora no hay quién la convenza de bajarse. Toto un logro de equipo, de ella a la cabeza (por supuesto) y de todos nosotros que acumulamos horas y horas cola al piso, brazos tendidos y patas abiertas repitiendo: vení, vení, vení!

jueves, enero 08, 2009

¿Me comprás?

Cada tanto me agarra la histeria de que hay muchas cosas en casa. Juguetes, autos, ropa. Empiezo a meter todo en una caja, con el consentimiento (a veces...) de Felipe y Joaquín. Para Navidad preparamos una bolsa para una familia del Chaco con la que tenemos contacto. Joaquín (y también Matilda) eligieron algunos de sus juguetes lindos para esos chicos.
Queremos que sean generosos, aunque reconozco que muchas cosas de las que Laura Gutman (y encontré en el blog de Turca) dice acá abajo yo las hago: caramelos en el pediatra para que se quede quieto o chicles en esos lugares donde hay que esperar mucho.
Trato de inventar juegos e historias locas, pero a veces cedo y siempre que vamos al súper Joaquín se vuelve con un hot whell. Siempre le digo que no me gusta la palabra "compráme", pero claro, no siempre puedo decir que no. En casa no hay TV por cable por elección: creemos que la publicidad de los juguetes en los que encima viene todo hecho les termina quemando la cabeza a los pobres chicos.
Es largo, pero vale mucho la pena:


Comprar en lugar de vincularse

No es fácil vincularnos y permanecer muchas horas a solas con los niños pequeños. Por eso solemos convertir los momentos de “estar juntos” en momentos de “consumo” compartido. La “compra” del producto que sea opera como mediador en la relación entre los niños y nosotros. El objeto mediador puede ser la televisión, el ordenador, los jueguitos electrónicos, salir de compras a la juguetería, al pelotero, al centro comercial o a lo sumo ir a ver un espectáculo (que pueden ser maravillosos y necesarios en sí mismos). Pero conviene reflexionar sobre cómo los adultos utilizamos los elementos de consumo social para paliar la dificultad que supone la relación con el niño, es decir la permanencia, la mirada, el juego y la disponibilidad emocional.

Cuando un niño nos pide tiempo para jugar, o mirada para que nos extasiemos por un descubrimiento en su exploración cotidiana, cuando nos solicita presencia para permanecer a su lado o que nos detengamos un instante para que pueda recoger una piedra del suelo; solemos responder ofreciendo una golosina, una promesa o un juguete porque estamos apurados. El niño poco a poco va aprendiendo a satisfacer sus necesidades de contacto a través de objetos, y muchas veces a través de alimentos con azúcar. Todos los adultos sabemos que mientras un niño come algo dulce, no molesta. Y también sabemos que en la medida en que esté hechizado por la televisión, tampoco molesta. Si aprende a jugar con el ordenador, molesta menos aún. Y si necesitamos salir a la calle en su compañía, en la medida que le compremos algo, lo que sea, estará tranquilo y nos permitirá terminar con nuestros trámites personales mientras dura la fugaz alegría por el juguete nuevo.

Los niños aprenden que es más fácil obtener un objeto o algo para comer (generalmente muy dulce o muy salado) y de ese modo desplazan sus necesidades de contacto y diálogo hacia la incorporación de sustancias que “llenan” al instante. Tienen la falsa sensación de quedar satisfechos, aunque esa satisfacción dura lo que dura un chocolate. Es decir, muy poco tiempo. Por eso los niños volverán a pedir –o a molestar a ojos de los adultos- y en el mejor de los casos volverán a recibir algo que se compra, con la debida descalificación de sus padres por ser demasiado pedigüeños o faltos de límites. Es un modelo que repiten hasta el hartazgo, porque funciona: creen que necesitan estímulo permanente, consumo permanente y rápida satisfacción.

A esta altura, los niños han olvidado qué era lo que estaban necesitando verdaderamente de sus padres. Ya no recuerdan que querían cariño, ni atención, ni mimos, ni palabras amorosas. Ya no registran que era “eso” lo que estaban necesitando.

Nosotros los padres también consumimos para calmar nuestra ansiedad y nuestra perplejidad al no saber qué hacer con un niño pequeño en casa. La cuestión es que nos vinculamos con el niño sólo en la medida en que hay algo para hacer, y si es posible, algo para comprar o comer. Y si el niño puede hacer “eso” solo, sin necesidad de nuestra presencia, mejor aún. Sólo basta mirarnos unos a otros un domingo en un centro comercial cualquiera, en cualquier ciudad globalizada.

Esta dinámica de satisfacción inmediata a falta de presencia afectiva, somete a los niños a una vorágine de actividades, corridas, horarios superpuestos y estrés, que nos deja a todos aún más solos. No nos damos la oportunidad de aprender a dialogar, nos olvidamos de los tiempos internos y pasamos por alto nuestro sutil compás biológico.

¿Qué podemos hacer? Pues bien, podemos buscar buena compañía para permanecer con los niños en casa, sin tanto ruido ni tanto estímulo. Amparadas por otros adultos, es posible permanecer más tiempo en el cuarto de los niños, simplemente observándolos. No es imprescindible jugar con ellos, si no sabemos hacerlo o si nos resulta aburrido. Pero si no logran ser creativos aprovechando nuestra presencia, basta con acercarles una propuesta, unos lápices de colores, una invitación a cocinar juntos, o a revolver las fotos del pasado. En fin, siempre hay algo sencillo para proponer, ya que “eso” que haremos será la herramienta para alimentar el vínculo. Y los niños generalmente aceptan gustosos.

Cuando estamos en la calle con los niños, podemos “desacelerar” y darnos cuenta que no pasa nada si tardamos más tiempo en realizar las compras o los trámites. Porque de ese modo cada salida puede convertirse en un paseo para los niños y en un momento pleno y feliz para nosotros. Si somos capaces de detenernos ante una vidriera que les llama la atención, si una persona los saluda y nos otorgamos el tiempo de sonreírle o bien si nos sentamos un ratito en la vereda porque sí, porque pasó una hormiga, algo habrá cambiado en la vivencia interna de los niños. Esos cinco minutos de atención significan para nuestros hijos que ellos nos importan, que el tiempo está a favor nuestro y que la vida es bella desde el lugar donde ellos la miran. Estamos diciéndoles que nada nos importa más en este mundo que mirarlos, que deleitarnos con la vitalidad y la alegría que despliegan y que los amamos con todo nuestro corazón.

Toda la dedicación y el tiempo disponible que no reciban de nosotros, los obligará a llenarse de sustitutos, y luego creerán que sin esas sustancias o esos objetos no pueden vivir. La realidad es que no podemos vivir sin amor. Todo lo demás, importa poco.


Laura Gutman

domingo, enero 04, 2009

Dilema de Reyes Magos


Mañana pasan los Reyes Magos.
Me encanta decirle a Joaquín que ponga los zapatos, que le dejemos pastito a los camellos, agüita... Me encanta verle la magia en la cara.
Pero no me cierra decirle una mentira. No me sale.
Lo mismo me pasó con Papá Noel. Reniego del gordo abrigado de la Coca Cola que aparece con los 32° que tenemos en estos lares. Mi explicación incluye también al Niñito Jesús y que no pasa por todos lados, sino que le pide ayuda a los papás y que tenemos también que darle juguetes a otros papás de nenes a quienes no les pueden comprar. Armamos una caja para el Chaco este año.
De todos modos, en la casa de los abuelos hubo un Papá Noel y me encantó verlos.
O sea: no tengo claro nada, pobre chico.

lunes, diciembre 29, 2008

Pinitos caseros

A mí la Navidad me encanta. Me moviliza, me lleva a repasar todo lo lindo del año y a agradecerle a la vida las cosas maravillosas que nos pasan, el hecho de estar todos, de escucharse todos los días, de tener padres-abuelos-suegros.
Con los chicos, esto se potencia, porque uno ve que la magia toma otra forma, se expande. Para esta Navidad logré entusiasmar a Joaquín (no es muy afecto a las manualidades)con una idea que me pareció súper original: armamos pinitos de cartapesta (conos de papel de diario con engrudo), después cocinamos galletitas con formas (moldes varios, muchos de la masa de modelas) y luego les escribí el nombre de cada integrante de la familia a la que le regalamos el arbolito.
A los conitos los forré con papel crepe verde y con tanza colgué las galletitas, a las que Joaquín les hizo el decorado final. Matilda supervisó todo el proceso, probó varias y el papá, como siempre, se encargó de eternizar el momento.

Hicimos varios pinitos y sé que a muchos les encantó nuestra idea.


martes, diciembre 23, 2008

Una valija llena


Que en esta Nochebuena puedan rescatar lo más lindo de sus vidas y pedir que se repita con creces el año próximo. Que todas y todos tengan paz en sus familias y que en 2009 podamos pensar en construir una sociedad menos enfrentada y un poco más justa. Algo que sólo podremos hacer si tenemos paz.

Los chicos nos dan mucho de eso. Ojalá podamos multiplicarlo.

jueves, diciembre 18, 2008

Demasiada leche

Joaquín tiene angina herpética. Toda la lengua, boca y cachetes internos con llagas que no lo dejan comer. Empezó con fiebre y hace cinco días que está muy pero muy dolorido y angustiado... Tiene hambre y cuando intenta comer, no puede.
Así que muchos mimos, mucha paciencia, mucho helado y cosas frescas, aunque todavía no prueba nada.
Fuimos varias veces al doc (estamos abonados este mes), y como en el año ha estado medio baleado, hicimos los primeros análisis de su vida (exceptuando los de recién nacido) para ver las defensas. Todo relativamente bien: la infección esperada y algo de anemia.
-Pero come mucha carne, pollo, leche...
-¿Leche? ¿Cuánto de leche?, me dijo.
-Y... un litro por día, más algún yogur y queso.

-Noooooo, es demasiado. "Tanta cantidad de leche -cito textual al doc-, sobre todo la leche tan artificial como es ahora, termina provocando pequeñas hemorragias en el intestino que le provocan la anemia. Que tome menos: mitad leche, mitad agua... en la mamadera", recomendó.

Y sí. La cuestión es que Joaquín adora su "memucha". Toma mamadera: tres a cuatro diarias. Un montón, ya lo sé...
Mi amiga Laura me emplaza a que YA se la saque (malaaaa....).
Pero él pide con tanto amor su memucha que me puede...
El doc dice que el paladar no se le deforma, pero hoy le hacía el jueguito para que la dejara. Estamos trabajando todos en casa para que inicie el jardín sin la memucha.
¿Alguna receta?





PD: la foto es del verano pasado, pero la postal se repite, con la diferencia que la Mati tiene más pelo y casi que agarra sola su memucha...

martes, diciembre 09, 2008

Dos buenas noticias

Una: Tenemos jardincitoooooo! Después de semanas de intensa búsqueda, todas las opciones se nos habían caído y estábamos al punto de desesperarnos. Pero insistí, por no decir harté, en el cole Escuti, donde la prima Lili nos había recomendado. Por fin el viernes nos admitieron, luego de haber ido unas 15 veces a preguntar y casi instalar una carpa en la vereda. Así, que la salita de 4 turno tarde "tendrá el lujo" de tener a Titín como compañerito, juaaaa!

Dos: Fuimos al control del año con Matilda. Mil felicitaciones: 9,030 kilos y 76 centímetros, el tamaño ideal para sus 12 meses y 10 días. Catarsis en vivo (ya la había escuchado al fono, pobre doc) con el episodio de la galletita.
Para las mamis que siguen este blog, van consejitos del doc sobre qué hacer cuando se nos ahogan.
Uno: sentarse y poner al bebé boca abajo sobre las rodillas. Darle dos golpes secos en la espalda.
Dos: si no reacciona, nos quedamos sentados y lo ponemos boca arriba, siempre sobre las rodillas. Le tapamos la nariz y le pasamos el aire nuestro que tenemos en la boca (no mucho ni muy fuerte). Dice que el 99,9% así reacciona, que lo que está obstruyendo se diluye y pasa. Algo prohibidísimo, más allá de lo que todas sabemos: los maníes, porque la cáscara se pega, la pasta se agranda y no pasa.
Tres: que un bebé/niño puede estar hasta 4 minutos sin respirar, lo que es una eternidad y da margen hasta para llegar a alguna parte.