domingo, noviembre 02, 2008

Hermanitos



Matilda está más grande. Entiende más, juega, responde, se ríe comprendiendo. Y ese crecimiento viene a fortalecer la relación de hermanos. Si la estoy bañando, Joaquín se quiere meter también y que se la deje un rato para jugar. El le cuenta cuentos, aunque ella le quiera arrebatar el libro. Si él arma aviones con los blockys, ella se entretiene sacando todas las piezas de la caja. Están entretejiendo una de las relaciones humanas más lindas y profundas que tenemos los seres humanos. Siempre les digo que van a hacer amigos toda la vida. Ojalá que así sea.
Y en esta red de mamis con blog encontré a Verónica, que viene a vivir en la misma ciudad que nosotros y con quien ya nos prometimos una visita a la plaza con todas las prole. Escribe hermoso y copio de su blog lo que apuntó cuando se espera la llegada de un hermanito.

“Que se va a poner celoso. Y los celos lo van a hacer sufrir.
Que perderá su lugar de privilegio y lo vamos a lastimar.
Que no tendremos la capacidad de querer tanto al que viene como a él, que fue el primero.
Que este amor inmenso que nos despertó no es repartible, y nosotras tampoco.
Que seguramente hará retrocesos en sus aprendizajes, o regresiones, o como se llamen. No sé, eso que todos dicen.
Que al que llega mejor lo ponemos directamente en otra habitación para evitar sensaciones desagradables al mayor.
Que no festejen delante de él al recién nacido.
Que mejor lo dejemos participar en todas las cosas del bebé porque si no el daño será terrible.
Son algunas de las cosas que se nos plantean con el segundo embarazo en relación al primer hijo.
Y esto nos puede quitar del foco el gran regalo que un hermano significa.
Y a la vez, despoja al que viene del derecho de ser un bebé con necesidades y ciertos privilegios.
Siento al hecho de tener hermanos como fundante en muchos aspectos.
Se trata de un compañero, un cómplice para la vida.
Un otro que transforma los vínculos de manera estructurante. Que habilita regiones, puebla espacios y desencadena situaciones de aprendizaje, inclusión y generosidad.
Un otro con quien se reparten los ideales maternos y paternos depositados sobre los hijos.
Claro que también provoca enojos, celos, rivalidades, competencia. Y todo eso es necesario, para la vida, para las relaciones, para el entramado familiar.
El nacimiento de un hermano es una oportunidad única de contarle al primero como eran los tiempos en que fue bebé. Explicarle de los cuidados especiales que le dimos, la atención, los brazos, la teta...
Incluirlo pero sin hacerlo cargo. Dejarlo sentir que ese bebé se puede tocar, se puede mimar, que no es ajeno a él, sino que es accesible. Que integra y no que separa. Que une a través de las experiencias nuevas que nos trae.
Y nosotros los padres, no necesitamos repartir el amor. El amor por los hijos se siente. No se mide por mitades ni por cuartos.
El amor está, es, nos atraviesa y lo transmitimos.
El amor es esa vida nueva que llega a la familia y el lugar que le damos a cada hijo desde su "ser" particular...”

6 comentarios:

Laia dijo...

Laura me enterneció tremednamente este post. Yo soy hija única y siempre eché de menos un hermanito, todo lo que dices, esa complicidad, las risas, los juegos... debe ser maravilloso.

Muchos besos

nati* dijo...

y dice ta-ta con tonada cordobesa!!!
jajajaja! hermosos los hermanitos...
besos!

Françoise dijo...

Tan bonitos!!!!!!... Me dio cosita en el corazon... Has contado muchas cosas de la actitud de Joaquin con Matilda y me da mucha ternura, imaginarmelo... cuando va a ser grande va a ser el maaaas protector del mundo!!! Se ven hermosos juntos y el columpio esta genial... yo quiero uno, pero me tocaria empezar a "trabajar" en el que va a estar al otro lado de Luciano y como le decia a Vero en el post que traes hoy, yo no se porque tengo tanto miedo de tener otro hijo... no entiendo porque todo ha sido maravilloso hasta ahora. Viendo a este par de angelitos tuyos se me pone el corazon derretido.... Lau, tu tienes una familia tan linda.... !!!!!
Les dejo un abrazo enorme para todos en tu casa.

Verónica dijo...

Hola Lau: bueno, me alegra que te haya gustado este post de los hermanos, intenta abarcar esas cuestiones que se nos escapan si nos quedamos colgadas en la preocupación por que el primero sufra por celos. Acercarnos a estas otras experiencias como las escenas que nos describis entre mati y Joaquin. A ese vínculo inigualable que se genera entre los hermanos.

Y, nos estamos llamando para el paseo a la plaza...seguro que antes que termine al año.

Besote.
Vero

Maguita dijo...

Lau, paso a leerte de vez en cuando, por nuestra amiga en común marce, y es hermoso cómo hablás de tus hijos. Mi abuela siempre decía que los hijos (y los nietos, cuando le recriminabamos alguna preferencia, tenia ocho!) son como los dedos de la mano, se quieren todos igual, se necesitan todos igual, si se nos corta un dedo, sea el chiquito o el más grande, duelen igual! muy gráfica mi abuelita! Un beso!

Mai dijo...

Hola Lau! Muchas similitudes! Tenemos hijitos de la misma edad, y estas cosas que contás también suceden en casa, y me emocionan mucho. Qué lástima no estar cerca para encontrarnos también en la plaza! Desde Bs As un beso grande a todos por allí!