martes, agosto 26, 2008

domingo, agosto 17, 2008

"Primer" llanto


Hasta ahora, todos los llantos de Joaquín fueron previsibles, del tipo causa-efecto. Un golpe, algo que no se obtiene, cualquier contrariedad si es que hay sueño.
Pero el viernes aparece llorando, con una cara de mucha angustia y se me acurruca.
Lo abrazo fuerte, pero él no podía hablar para explicarme qué le pasaba. Lo acompaño hasta la cama -se había querido quedar viendo la serie Heidi- y ahí me cuenta: la tía se había llevado a Heidi por la fuerza y ella lloraba porque se quería quedar con el abuelito y con Pedro en las montañas.
Yo lo abrazo más fuerte y murmuro mi odio contra esa serie (se la secuestro a veces, pero él se obstina en verla y nos pone siempre en el mismo dilema, ¿conviene o no?).
Entonces traslada sus miedos reales: “Yo no quiero que te lleven mami”.
A esa altura, yo lloraba ya como Heidi y le digo que nadie me va a llevar, que siempre voy a estar a su lado y que voy a luchar con una espadota para defenderlo. Que no tiene que tener miedo, que vamos a estar siempre juntos y que él ya sabe que en realidad Heidi se va un poquito para hacerse de amiga de Clara pero que después vuelve con el abuelito con las cabras y con Pedro. Mi hijo va creciendo y se va dando cuenta de que hay dolores del alma, algo simbólico que supera un juguete que no se tiene.
Reboleé el DVD, clausuré los otros capítulos, puse algo más alegre, muchos besos de todos para el Titín, lucha de almohadas y un chocolate le borraron esa angustia. Pero a mí no, porque hay cosas en la vida muy difíciles de explicar. Y uno quisiera que no llegaran nunca y que nada lo afectase, y que el abrazo de mamá fuese eterno e invencible. Pero sé que no y no quiero pensar en eso.
Gracias a Dios, la vida nos viene dando muchas ventajas y estamos muy agradecidos con eso. Doy vuelta la hoja y lo abrazo más fuerte.


Pero Heidi y la puta que te parió.

martes, agosto 12, 2008

Maravilla




Todavía me parece increíble. Los miro, los toco, los repaso, los respiro, los huelo, los beso, los acaricio. Aún no puedo creer que sean mis hijos. Que los haya llevado en mi cuerpo, que me digan mamá, que por toda la vida vayamos a tener una conexión tan profunda y especial que quedará al margen de cualquier circunstancia. Me parece demasiada maravilla para un ser humano, para una pareja, ser la responsable del cuidado de tanta perfección. A veces cuando duermen los escucho respirar y me imagino sus corazoncitos, la sangre fluyendo, tanta perfección en cuerpitos tan diminutos. Y me confieso agradecida a la vida por la bendición de que estas dos almitas me digan mamá. Aunque todavía, a veces, me cuesta creerlo.

domingo, agosto 03, 2008

Pis volador


Anoche Joaquín se hizo pis. Completito, con acolchado incluido. Hacía mucho que no pasaba, pero fuimos a un cumple, se hizo retarde, a la vuelta se tomó una meme y con el frío que hacía… se le pasó.
Al mediodía vinieron Ana Silvia y Ricardo y nos fuimos un rato al solcito del patio. Le hago señas a la tía para que le pregunte a Joaquín sobre las sábanas de Winnie Pooh, el calzoncillo y el pantalón pijama, lo único que estaba colgado.
La tía le empieza a preguntar y él se reía picarón y no decía nada.
En eso me pide “no le digas nada, mami” hasta que el Ipe salió en su auxilio: “Es que había entrado tierrita y entonces la lavamos”.
“Ahhhhhhhhhhh", dice la tía, "¿y cómo entró la tierrita?” ("qué pesada", habrá pensado para sus adentros Titín).
“Por la ventana”, explicó trepado en la ventana.
“Hacía frío y estaba cerrada, pero un momentito yo la abrí y ahí entró”, le completé yo.
Y en eso saltó Joaquín, gesticulando y absolutamente convencido: “Y el pis también entró volando!! Sí, entró y mojó la cuna de la Mati, que se hizo toda toda pis”.

martes, julio 22, 2008

Conversadora

No sé si en este blog me he pronunciado sobre mi suegra. Compinche, atenta, siempre tierna con alguna tarjeta o regalito y conversadora. Sí, muuuuy conversadora. Esto es reconocido en todo el universo martinzalez, al punto que algunos hijos "huyen" cuando empieza a contar las cosas que, según declaran ellos, escucharon ya 102 veces. Las nueras, en cambio, nos quedamos y hacemos buena letra.
Y como verán, la nieta también: le sigue los pasos!!!!! Para los que no saben: la que habla por teléfono es ella, que tiene un arsenal de cosas preparadas para hacer ruido para cuando "conversa" con Matilda. Ah, y para orgullo de la mamá, ¡lee el diario!




Hablando en serio: te quiero Gra!!!! A los dos, almas buenas y generosísimas!!!

miércoles, julio 16, 2008

Enfermita...

Por segunda vez en su cortita vida, Matilda tiene enteritis viral. Vómitos, algo de fiebre, mucha diarrea y nada nada de hambre. Hace cinco días que no come.
Hoy fuimos el doc y está chirucita: 6,600 kilos a los 7 meses y medio.
Felipe me gasta porque dice que me largué a llorar cuando la subieron a la balanza (no fue taaaaaaaaaaaaaaaan así), y el doc me consolaba diciendo que es agua lo que perdió, que seguro llegó a 7 kilos y que se va a recuperar rápido. "Dos años luchando para que engorde y una vida entera para adelgazar", premonizaba.
Todavía no despedimos la teta: al menos una vez al día toma. Retomé cuando se enfermó y algo está sacando. Cuando le contamos al doc que ella se estaba destetando, fue clarito: "Las nenas son así, se diferencian de la mamá muy pronto: le dicen ésta es tu teta, éste es mi cuerpo".
Como Enrique veía mi cara de no creerle demasiado, insistía en diferencias la testosterona y la progesterona con la que vienen al mundo. "Los nenes se separan más tarde de la mamá, a veces nunca", decía. ¿Será así? Yo no quiero.


Ah, y el doc me regaló una cucarda: "Ocho meses de lactancia, segundo hijo, trabajando ("con paro del campo", acoté yo), es todo un mérito". Así que el duelo está hecho y cuando nos repongamos, le decimos adiós a la teta.

Carpa mágica (no las del Congreso)

Unas noches atrás llego de trabajar y el Ipe y Titín estaban jugando en la carpa. Matilda ya dormía, así que apagamos todas las luces y con unas linternas nos inventamos todo lo que Joaquín se imagina: que se viene la tormenta, que hay tiburones, que estamos en un barco, que hay que ir a buscar algo nadando a oscuras, que...
Tan seductor era el panorama que nos organizamos hasta un pic nic ahí adentro. De más está aclarar que si entro yo, el Ipe tiene que salir. Si entra el Ipe, las "patitas" le quedan afuera, porque la carpa tiene su mobiliario: no hay plasmas ni barras VIP. Encontramos almohadones, cajas, bombuchas desinfladas (una vez metimos un paquete entero) y algún auto que los grandes nos encargamos de aplastar al entrar.
Después, a instancias de Felipe, probamos hacer esta foto mágica acumulando luz de las linternas. Ensayamos 10 veces y esta es la que nos salió:


viernes, julio 11, 2008

Cosas de casa



7 meses

Este invierno está tan lindo que podemos ir casi todos los días a la plaza!

lunes, julio 07, 2008

Despidiendo la teta

Yo lo veía venir, porque hace tiempo que no mamaba con ganas, gustosa. Y pasó el viernes: Matilda no quiso la teta y, como quedó inquieta, probé con una meme y se la devoró. Intenté más tarde, tomé Vipral por si era cuestión de cantidad, probé varias veces el fin de semana. Algo tomó, pero definitivamente la mamadera la convence más. Se queda más tranquila y pipona (¿será por eso entonces que no ha aumentado tanto de peso en las últimas semanas?).
Yo quería esperar uno o dos meses más, hasta que pase el invierno. Pero así como ella eligió nacer un 28 y no el 22 que era su fecha, ha decidido despedir la teta ahora, no cuando la mamá quería. Así que estoy despidiendo el maravilloso mundo de la teta. Los puentes que tejimos con nuestras miradas siguen firmes y aunque no tengamos la teta, los vamos a correr una y mil veces. Snif.

miércoles, julio 02, 2008

A mi Matilda

A la noche, cuando llego a casa, a veces hago la prueba. Te tiene el papá en brazos, yo entro y sólo me pongo frente a vos. No hablo, no hago fiestas. Sólo estoy. Vos me descubrís, se te iluminan los ojos, largás el chupete y la sonrisa se te estira de oreja a oreja. Empezás a patalear y agitar los brazos, diciéndome "aquí estoy, llegaste, vení, abrazáme". No cabés en tu cuerpito de tanta alegría... Y yo, a esa altura, tiré mis cosas y empecé a los gritos a hablarte.
Y a los tres se nos nublan los ojitos.

viernes, junio 27, 2008

Señores del campo

Al ritmo del trabajo de la mamá, Joaquín ha estado muy al tanto de la disputa que por más de 100 días enfrentó al Gobierno con el campo. El argumento siempre fue que los señores del campo se estaban peleando con el Gobierno porque el Gobierno le quería cobrar muchos impuestos, que es mucha plata, y los señores no querían. Fue la explicación para las horas de trabajo de la mamá, de los tractores al lado de la ruta, de la leche que toma él que no conseguimos, de la nafta que faltó y de tantas imágenes en televisión.

Hoy estaba mirando un capítulo de Batman en dibujos animados y había unos hombres que con hachas desarmaban las vías de un tren.

Me pregunta: "¿Mamá, esos son los señores del campo los que rompen las vías?"
No, hijito, no lo son. Pero cómo duele este país...

domingo, junio 22, 2008

Regalo de cumpleaños

Fue el cumple de Felipe (Ipe, para nosotros) y el orgulloso papá nos hizo a todos este regalo.


miércoles, junio 18, 2008

Nuevitos



Hoy miraba a contraluz los pelitos de Matilda y terminan en punta, como un lápiz con la punta recién afilado.
Es que no pasó nunca ninguna tijera y lleva los mismos cabellos que traía cuando salió de la panza. Ay hijita, qué chiquita que sos...

domingo, junio 15, 2008

Justicia

Por cada vez que las mamás nos levantamos de noche a dar la teta, hacer la mamadera, poner el chupete, acomodar las frazadas y abrazar cuando "vienen los tiburones", se nos deberían perdonar 500 calorías para comerse un señor helado sin culpa.

lunes, junio 09, 2008

Agotador

Para esta mamá que con el paro del campo hace tres meses que viene trabajando demasiado (demasiado) lo único que le vienen bien son unos buenos cachetes para dar besos, muchos besos. Joaquín y Matilda están avisados.

domingo, junio 01, 2008

Sin rueditas!

Hace unos tres meses que venimos practicando. La ruedita de la izquierda estaba un poco levantada -pero se hacía sentir al doblar a la izquierda- y la de la derecha directamente la habíamos anulado.
Esta mañana desafiamos el frío: con casco, guantes y camperón, dimos unas vueltas largas por el barrio y nos decidimos: Ángel nos ayudó y le sacamos las rueditas a la bici.
¡Perfecto! Ahora hay que aprender a poner los pies cuando nos detenemos, porque mi amigo se olvida y cree que las rueditas le cuidan el equilibrio. Era gracioso: andando, era un duque; pero frenábamos, y se caía! Así, a los tres años y 8 meses, nos independizamos de las rueditas!

Prometo fotos.

jueves, mayo 29, 2008

Medio añito



Matilda cumplió ayer seis meses. Juntamos las ganas nuestras más las de los abuelos y festejamos hasta con torta. Claro, media torta y media vela, como corresponde.


Ella, maravillada con la muñeca de la tarjetita y con la luz de la vela. Tan rica ella, que todos nos servimos una porción de cachete, digo de torta de manzana que le hizo la abu Gra con su amor infinito de siempre. Titín apaga la vela y como verán, todos nosotros embobados con esta bebita que nos hizo más saltarina la vida. Feliz cumple, hijita!

jueves, mayo 22, 2008

Bambú

Lo dejo en la guardería, Bambú.
Siento que Nacho se levanta y le grita "Viniiiiiiiiiiste!" y se le tira encima. Lo abraza. Y en eso se vienen los otros seis amiguitos y saltan arriba de Nacho para saludarlo a Joaquín. Él se queda en el piso, riéndose, con todos los chicos que lo saludan.
La seño me dice: "Es que lo quieren tanto..."

Y yo me voy con el corazón saltando.

lunes, mayo 19, 2008

Visita al pediatra


Ir al pediatra de los chicos es una caricia para el alma. No he conocido profesionales con tanta paz como el doc Enrique, como lo bautizamos y nos aquerenciamos cuando nos vinimos a vivir de este lado de la ciudad.
El viernes fuimos mamá y papá con Matilda: aumentó casi medio kilo, así que esta semana nos despedimos del pañal pequeño que por fin ya nos queda chico y le dimos la bienvenida al pollo picado con zapallito verde y calabacín con quesito rallado: un verdadero manjar. Tenemos en la lista vainillas con leche, vitina y hasta fideitos.

Sin esa rutina de apenas cinco minutos para pesar, medir y abrirles la boca que obligadamente adoptan quienes reciben obra social, Enrique es pura ternura: le habla con tanta dulzura que conmueve. Tiene ganas de conversar sobre lo felices que nos hace tener un bebé en la familia, la bendición de un hijo sano, el placer de contarles un cuento o de hacerle un masajito y todo lo bueno y natural que podemos darle sin seguir modas, marcas, publicidades o muletillas comerciales.
Novata la madre en el tema, descubrí después que Orchanski es toda una eminencia en pediatría.
Nos recomendó festejarle los 100 días, como celebran en oriente y ahora los seis meses (con media torta y media vela) como hacían en Europa en el siglo 10, cuando sobrevivir medio año era un milagro. Estamos en eso para el 28.

“¿Están enamorados de su hija, no?”, nos preguntó al fin de la consulta. (Tanto se nos nota?, pensé yo…)
Y a la noche la miramos, que nos charla y nos sonríe, y se nos llenan de lágrimas los ojos.

PD: al collage de fotos lo hice yo. La máquina de fotos en casa es propiedad del papá, pero esta vez me la robé. Salió lindo, no?

jueves, mayo 15, 2008

¿Qué podemos hacer para tener hijos?

Me invitaron a presentar el libro “Qué podemos hacer para tener hijos”, del doctor César Sánchez Sarmiento, un especialista en fertilidad humana que aquí en Córdoba dirige el centro Nascentis (www.nascentis.com)
Para mí, que de lo único que hablo es de economía, fue un desafío porque a veces se nos endurece el lenguaje de tanto merodear números o criticar a los K.
Tener un hijo cambia la perspectiva de la vida. Algo que nos pueden decir muchas veces pero que vivimos en su completa dimensión cuando nos pasa. Hasta la vida propia pasa a tener menos valor porque estaríamos dispuestos, sin dudarlo un instante, a resignar nuestra vida si con ello salváramos la vida de nuestro retoño.
Los hijos nos alimentan los sueños y las ganas de vivir más, sólo por la dicha de ver cumplidos los sueños de ellos. Se nos estruja el alma cuando se enferman, cuando se golpean, cuando sufren.
Por eso la grandeza de la tarea de Sánchez Sarmiento, que ha ayudado a traer al mundo a cientos de bebés y, con eso, a convertir en las personas más felices del mundo a esos papás.