jueves, diciembre 18, 2008

Demasiada leche

Joaquín tiene angina herpética. Toda la lengua, boca y cachetes internos con llagas que no lo dejan comer. Empezó con fiebre y hace cinco días que está muy pero muy dolorido y angustiado... Tiene hambre y cuando intenta comer, no puede.
Así que muchos mimos, mucha paciencia, mucho helado y cosas frescas, aunque todavía no prueba nada.
Fuimos varias veces al doc (estamos abonados este mes), y como en el año ha estado medio baleado, hicimos los primeros análisis de su vida (exceptuando los de recién nacido) para ver las defensas. Todo relativamente bien: la infección esperada y algo de anemia.
-Pero come mucha carne, pollo, leche...
-¿Leche? ¿Cuánto de leche?, me dijo.
-Y... un litro por día, más algún yogur y queso.

-Noooooo, es demasiado. "Tanta cantidad de leche -cito textual al doc-, sobre todo la leche tan artificial como es ahora, termina provocando pequeñas hemorragias en el intestino que le provocan la anemia. Que tome menos: mitad leche, mitad agua... en la mamadera", recomendó.

Y sí. La cuestión es que Joaquín adora su "memucha". Toma mamadera: tres a cuatro diarias. Un montón, ya lo sé...
Mi amiga Laura me emplaza a que YA se la saque (malaaaa....).
Pero él pide con tanto amor su memucha que me puede...
El doc dice que el paladar no se le deforma, pero hoy le hacía el jueguito para que la dejara. Estamos trabajando todos en casa para que inicie el jardín sin la memucha.
¿Alguna receta?





PD: la foto es del verano pasado, pero la postal se repite, con la diferencia que la Mati tiene más pelo y casi que agarra sola su memucha...

martes, diciembre 09, 2008

Dos buenas noticias

Una: Tenemos jardincitoooooo! Después de semanas de intensa búsqueda, todas las opciones se nos habían caído y estábamos al punto de desesperarnos. Pero insistí, por no decir harté, en el cole Escuti, donde la prima Lili nos había recomendado. Por fin el viernes nos admitieron, luego de haber ido unas 15 veces a preguntar y casi instalar una carpa en la vereda. Así, que la salita de 4 turno tarde "tendrá el lujo" de tener a Titín como compañerito, juaaaa!

Dos: Fuimos al control del año con Matilda. Mil felicitaciones: 9,030 kilos y 76 centímetros, el tamaño ideal para sus 12 meses y 10 días. Catarsis en vivo (ya la había escuchado al fono, pobre doc) con el episodio de la galletita.
Para las mamis que siguen este blog, van consejitos del doc sobre qué hacer cuando se nos ahogan.
Uno: sentarse y poner al bebé boca abajo sobre las rodillas. Darle dos golpes secos en la espalda.
Dos: si no reacciona, nos quedamos sentados y lo ponemos boca arriba, siempre sobre las rodillas. Le tapamos la nariz y le pasamos el aire nuestro que tenemos en la boca (no mucho ni muy fuerte). Dice que el 99,9% así reacciona, que lo que está obstruyendo se diluye y pasa. Algo prohibidísimo, más allá de lo que todas sabemos: los maníes, porque la cáscara se pega, la pasta se agranda y no pasa.
Tres: que un bebé/niño puede estar hasta 4 minutos sin respirar, lo que es una eternidad y da margen hasta para llegar a alguna parte.

lunes, diciembre 01, 2008

Para ahuyentar malos recuerdos

El viernes fue el cumple de Matilda. Primer añito. Felicidad doble, triple, inconmensurable...
Lo festejamos el sábado con ganas. Tantas que corrimos la lluvia y la casa se convirtió en una selva, con mucha ayuda de todos, especialmente de la tía Ana Silvia que conjuró los animales y de la abu Gra, autora de los títeres-ratitas que se llevaron los chicos. La mami (yo) hice la torta y extrañamos a los otros abus, que están de viaje.
No sabía qué fotos seleccionar... Disfruten esta delicia!!!!

domingo, noviembre 30, 2008

Nacer de nuevo



Todo puede suceder en unos cuantos segundos. El jueves a la tarde, con 43° de sensación térmica y preparando las cosas para festejar el primer añito de Matilda, que fue el viernes, pasé el peor de susto de toda mi vida: Matilda se ahogó comiendo una galletita de salvado. Estaba en su silla de comer, y yo la tenía delante de mi vista, pero medio de costado. En eso mi hermano, que estaba en casa, la ve y me dice: está morada.
Corrí, la di vuelta, le metí los dedos y nada. Atiné como a tirarle agua, dije no, me volví, la volví a poner boca abajo, le pegué en la espalda y le escarbé la garganta. No me dí cuenta si salió algo, no vomitó, pero empezó a respirar. Se le fue el morado, tenía algo de sangre en la nariz y le quedaron unas pequeñas pequitas en los cachetes, como de vasitos capilares rotos, que a las horas se normalizaron.
Me temblaron las piernas por horas y nos quedamos un buen rato en la pileta las dos abrazadas, apapuchadas. Uno no puede parar la cabeza pensando en lo que podría haber pasado y cómo la vida te da, te quita y te devuelve en apenas un instante.

sábado, noviembre 22, 2008

Otra generación

Anoche Joquín vomitó. Estaba durmiendo, empezó a hablar, fui hasta su cama porque lo presentí y alcanzó a vomitar en el piso. No sé porqué, aunque presumo que fue una mezcla de pileta y golosinas de la tarde.
La cuestión es que esta mañana le cuento y no se acordaba. Le repaso lo que pasó y me preguntaba que cuándo, dónde, qué había hecho él. No se acordaba.
Hasta que se le ocurrió cómo comprobar el hecho.
-¿Tenés una foto?, me dijo.



PD: estamos preparando el cumple de Matilda: el viernes llegamos al primer añito.
Habrá tortugas, perros, monos, jirafas y muchos animalitos más...

miércoles, noviembre 05, 2008

Doctorado en tijerita



En las últimas semanas, he recorrido muchas escuelas a pie y otras on line. Hablé con varias mamás preguntando dónde iban a mandar a sus hijos.
Todos los colegios se esfuerzan por mostrar en su proyecto educativo que integran áreas de ciencias, lengua, matemática, idiomas. Que salen con determinado nivel de inglés, que tienen computación.
En una sala de 5 que visité había innumerables carteles con letra de chicos, con la impronta de la psicogénesis, que decían que no quieren que se mueran los peces, que no contaminemos, que el agujero de ozono...
“Mi nena va a jardín de 5 y ya sabe leer y escribir”, cuenta orgulloso un compañero de trabajo.

Pero yo no quiero nada de eso!!!


Yo no quiero que Joaquín aprenda a escribir en el jardín. Que no sepa sumar, restar. Que salga sin saber recitar las vocales, los colores en inglés o una canción en tres idiomas. No digo que no escriba su nombre, pero para sacar frases completas, esos nenes de la sala de 5 han dedicado muchas horas de aprendizaje.

Quiero que juegue. Que le cuenten muchos cuentos, que se disfrace, que se ría, que se duerman todos los compañeritos cuando la seño sale de la sala, que se embadurne con témperas, que derrita crayones… Que tenga cursos avanzados en el uso de la tijera, que se divierta mezclando plasticolas de colores, que pegue fideos y yerba en un papel, que haga un barrilete, que juegue con luces y celofán, que busquen texturas en las telas, que armen torres con envases de gelatina y barcos con potes de yogur, que imaginen un pueblo de masa de sal y una calle de papel glasé.
Que salga licenciado en juego, doctorado en tijerita, con un master en pinceles.
Tendrá mucho de todo lo otro después. Le quedarán, al menos, unos 17 años más de escolaridad adecuada a formar competencias para el mundo de hoy.
Quiero un jardín de infantes que, de alguna manera, potencie esa inocencia tan preciosa que tienen los nenes de 4 y de 5.
Después vendrán las vocales, los verbos y las matemáticas.
¿Estoy muy a contramano?

domingo, noviembre 02, 2008

Hermanitos



Matilda está más grande. Entiende más, juega, responde, se ríe comprendiendo. Y ese crecimiento viene a fortalecer la relación de hermanos. Si la estoy bañando, Joaquín se quiere meter también y que se la deje un rato para jugar. El le cuenta cuentos, aunque ella le quiera arrebatar el libro. Si él arma aviones con los blockys, ella se entretiene sacando todas las piezas de la caja. Están entretejiendo una de las relaciones humanas más lindas y profundas que tenemos los seres humanos. Siempre les digo que van a hacer amigos toda la vida. Ojalá que así sea.
Y en esta red de mamis con blog encontré a Verónica, que viene a vivir en la misma ciudad que nosotros y con quien ya nos prometimos una visita a la plaza con todas las prole. Escribe hermoso y copio de su blog lo que apuntó cuando se espera la llegada de un hermanito.

“Que se va a poner celoso. Y los celos lo van a hacer sufrir.
Que perderá su lugar de privilegio y lo vamos a lastimar.
Que no tendremos la capacidad de querer tanto al que viene como a él, que fue el primero.
Que este amor inmenso que nos despertó no es repartible, y nosotras tampoco.
Que seguramente hará retrocesos en sus aprendizajes, o regresiones, o como se llamen. No sé, eso que todos dicen.
Que al que llega mejor lo ponemos directamente en otra habitación para evitar sensaciones desagradables al mayor.
Que no festejen delante de él al recién nacido.
Que mejor lo dejemos participar en todas las cosas del bebé porque si no el daño será terrible.
Son algunas de las cosas que se nos plantean con el segundo embarazo en relación al primer hijo.
Y esto nos puede quitar del foco el gran regalo que un hermano significa.
Y a la vez, despoja al que viene del derecho de ser un bebé con necesidades y ciertos privilegios.
Siento al hecho de tener hermanos como fundante en muchos aspectos.
Se trata de un compañero, un cómplice para la vida.
Un otro que transforma los vínculos de manera estructurante. Que habilita regiones, puebla espacios y desencadena situaciones de aprendizaje, inclusión y generosidad.
Un otro con quien se reparten los ideales maternos y paternos depositados sobre los hijos.
Claro que también provoca enojos, celos, rivalidades, competencia. Y todo eso es necesario, para la vida, para las relaciones, para el entramado familiar.
El nacimiento de un hermano es una oportunidad única de contarle al primero como eran los tiempos en que fue bebé. Explicarle de los cuidados especiales que le dimos, la atención, los brazos, la teta...
Incluirlo pero sin hacerlo cargo. Dejarlo sentir que ese bebé se puede tocar, se puede mimar, que no es ajeno a él, sino que es accesible. Que integra y no que separa. Que une a través de las experiencias nuevas que nos trae.
Y nosotros los padres, no necesitamos repartir el amor. El amor por los hijos se siente. No se mide por mitades ni por cuartos.
El amor está, es, nos atraviesa y lo transmitimos.
El amor es esa vida nueva que llega a la familia y el lugar que le damos a cada hijo desde su "ser" particular...”

martes, octubre 28, 2008

11 meses

Se ríe todo el tiempo. A veces, cuando está muy muy contenta, la risa le sale bien gruesa y estridente, como la princesa Fiona.
Le asoma su segundo diente y oficialmente podemos decir que gatea. Sí, en cuatro patas, como mandan los manuales, porque hasta hace poco se enredaba con la rodilla sin saber qué hacer. Igual no se hacía mucho problema: paraba el culito y lo apoyaba donde hubiera algo de lugar.
Copia sonidos, saca y guarda objetos de un balde, le gusta tocar el pasto, le contesta a los gritos al hermano, se enoja (vieran cómo) cuando no puede dar vueltas las páginas de una revista y ahora te busca con el andador para que la corras diciendo "te persigo, te persigo!!!" Entonces ella acelera las patitas, se exalta y dispara a las carcajadas.
Se asombra ante cada cosa, come que es una maravilla y nos ilumina a todos. Cómo será que cuando duerme, la extrañamos.
Hace 11 meses que ampliamos la familia. Feliz pumpe, hijita!

De Yacanto

lunes, octubre 27, 2008

Dulce de leche

“¿Ahhh, es nena o varón?”, disparó la desubicada de la profesora suplente de natación de Joaquín, que no sé porqué no guarda la lengua no vaya a ser que se ahogue. Encima.
Yo la miré con muchas ganas de hacerla sentir mal: “No, no estoy embarazada. Estoy gorda nomás”.
Pobre. No sabía dónde meterse. “Ah, es que te vi haciendo relajación como en la gimnasia preparto y pensé…..”
La verdad es que me dio pena. Habrá tenido 22 años y todo el tiempo del mundo.
Qué se va a imaginar que me duermo a la 1, me levanto a las 6, trabajo a la mañana muy temprano en la radio, a la tarde en el diario, cocino, hago las compras, mimo a los chicos, los llevo al médico, les ordeno la ropa y jugamos en la plaza. Y pongo plantitas en el jardín.
Este 2008 no hemos tenido sosiego los argentinos: la crisis del campo, la crisis de la Caja de Jubilaciones, la crisis de las bolsas, la crisis de las AFJP. Demasiado. Y a las 9, cuando empieza cerca de casa esa clase de spinning que tanto me gusta, los chicos se están despertando. Y es hermoso: nos reímos, cantamos, saludamos al sol, nos escondemos, hacemos tostadas. Y me da fiaca. Así que este verano estaré otra vez con los 15 kilos de más que me quedaron de Matilda. Viva el dulce de leche.

martes, octubre 21, 2008

Angelito

Joaquín nació por cesárea y, tiempo después, pensé que el médico no nos supo esperar.
A Matilda la esperamos, insistimos y nació por parto natural. Ahora pienso si no fue demasiada osadía.
Anoche abracé a una mamá que velaba a su bebé. Todo iba muy bien hasta que en el momento preciso del alumbramiento, la bebé no resistió. Coma, terapia y murió.
Ana lloraba por su Ema y yo por ellas. Pensé que podría haber sido mi Matilda. Nuestra Matilda. La misma espera, el mismo doc, la misma clínica, muchas horas de trabajo de parto. Cuando nosotros estuvimos ahí, decidimos ir para adelante, confiar en el médico. Pero, ¿no habrá sido demasiada obsesión por el parto natural? Yo lo quería. Lo tuvimos. No estoy segura de haber evaluado cuánto riesgo podía estar sufriendo nuestra bebé.
Con Ema el parto iba perfecto: ocurrió todo en el último instante.
Ahora no me puedo sacar de la cabeza este riesgo y el dolor de esta mamá por una Ema que no está. Angelito... te abrazamos.

martes, octubre 14, 2008

Sin escuela

Ayyy, yo no sé cómo será en otras partes del mundo, pero acá en Córdoba es una odisea terrible: Joaquín tiene que empezar el jardín de 4 el año próximo (también llamado preescolar o nivel inicial) y no hay un solo lugar disponible en alguna escuela privada en la zona en donde vivimos y hasta un poco más allá también.
Los pápás hacemos colas desde la noche anterior incluso, para quedar en una lista de espera en la que seguro no entrarán, porque la prioridad siempre la tienen otros.
Estaba muy ilusionada con una, el 1° de abril hicimos una cola de largas horas para quedar en lista de espera. La directora nos alentó con que había vacantes y hace unos días se despachó con que no, no y no. No hay forma. Desesperada busqué en otras y en todas me dicen lo mismo: está todo lleno, incluso con los hermanitos de los chicos que van ya a los grados se completa el cupo del jardín. Ahora la apuesta es una pública que es buena, de esas poquitas que se salvan, porque la diferencia entre el sistema privado y público aquí es abismal.
A lo mejor en alguna que lo anotamos nos llaman para decirnos que se liberó un lugar, como le pasó a Marce, pero mientras tanto, no tenemos colegio.
Angustiante.

martes, octubre 07, 2008

Solcito


Matilda está comestible. Lo digo muy en serio: a veces me tengo que controlar para no moderle esos cachetes o la pancita de gorrión.
Te mira y se ríe. Le habla a las cosas, gorjea, ensaya sílabas, le sonríe a la vecina, a la señora que nada en el andarivel de al lado, a todo el mundo.
Se abalanza sobre lo que quiere agarrar y la tenés que estar atajando.
Fuimos al doc las dos juntas y le confesamos: estamos bárbaro. Pesó 7,930, así que nos llevamos un felicitado, porque tuvimos épocas en lo que más le crecía era el pelo.
Es que come con devoción: prefiere hacerlo solita y la comida de nosotros. Se vuelve loca por los pedacitos de tomate y de mandarina. “Me encanta”, dijo el doc. Así que está autorizada a las tartas caseras, pastas, pastel de carne y hasta huevo con moderación.
Tiene un solo diente abajo que lo exhibe con orgullo todo el tiempo. Cuando la desnudás, se toca la panza y viene Joaquín y le dice: “Qué pancita, mamina!!!!”. Y ella se desarma en festejos.
Mide 71 cm. Es una gurrumina que va de un lado para otro en su andador. Llega a las puertas y hace un movimiento de caderas, tic, tac y pasa de 10. Adora desparramarle los autos al hermano. En el suelo se arrastra y ensaya estirar los brazos con la cola para arriba, pero vuelve al gusanito enseguida. Cuerpo a tierra para llegar a lo que quiere.
“Dos horas menos de brazos por día, y gatea”, se despacha el médico. “Pero es tan lindo alzarla”, agrega, y me saca la respuesta de la boca. Así que en casa andamos sin apuros.
Yo le pido un beso y ella me besuquea la pera hasta que me hinca el diente. Y se ríe cuando le digo ayayayaya! Y va de nuevo.
Jugamos a buscar a Titín. El otro día, Joaquín no estaba. Entonces lo buscamos por todos lados y en eso ella dice: “OTÁ”. Y yo me quedé helada. Les juro.
Es un solcito y una bendición.

domingo, octubre 05, 2008

Pedagogía en la plaza

Ha llovido en Córdoba y nuestra plaza se puso hermosa. Hay mucho verde y varios árboles en flor. Así que aprovechamos el fin de semana para excursiones al frente de casa.
Por la mañana, plantamos un arbusto parecido a la hortensia, pero de flores más pequeñitas. Joaquín y Tomás, un vecinito de la vuelta, fueron los ayudantes y son los encargados ahora de que no le falte agua. Ahí aprovecharon y cavaron unos pozos bajo el trepador. Me explican que se trata de un cumpleaños y que la montaña es la torta de Batman.
A la tarde nos organizamos mejor. Canasta para el mate, lonita para la Mati, juguetes y bicicleta para el dúo dinámico. Pero ellos no pudieron con su genio y tuve que ir a buscarles las palitas y rastrillos y un balde con algo de agua. Unas dos horas estuvieron haciendo pozos, canales y parloteando de lo lindo.
A la noche Graciela me cuenta que había estado en la charla de Francesco Tonucci, el gran pedagogo italiano que rezonga porque los chicos han dejado de jugar: “Nada de plastilina, ¡barro! Que se ensucien!! Nada de cuadernos con renglones en el preescolar, ¡hojas lisas! Que los chicos sean libres, que jueguen mucho y como quieran. Eso hace adultos maduros”, me resumió.
Así que esta mañana partimos organizados desde el vamos, envalentonados con los consejos del italiano. Ropa bien vieja, tractor y autitos, palas, potecitos y el balde con agua para jugar con barro tal cual manda Tonucci. Por supuesto, Matilda, mate y un diario que nunca pude abrir.
Arrancó Joaquín solo y después se sumó el Tomi y los hermanitos mellizos del Tomi, Alejo y Agustín. Llegaron otras madres a la plaza que los fulminaron a los chicos con un “ni se te ocurra”. A Felipe y a mí nos dedicaron unas miradas que traducí en un “qué tarados”…
No sé qué habrá dicho Cristina, la mamá de los vecinitos (que tiene 5 varones), cuando los vio llegar. Yo, por las dudas, le recomendé a los mellis que le dijeran que era un consejo de Tonucci.
Viva el barro!







martes, septiembre 30, 2008

El Baticumple!

Sí, sí, sí! Festejamos los 4 años de Joaquín! Como cayó lunes y la fiesta fue el sábado, el homenajeado aprovechó y sopló varias veces las velitas. Si contáramos la cantidad de soplidos que tuvo una misma torta, el Titín se agregó como 25 años esta semana.
La mami se tomó unos días en el trabajo y con abuelas, madrina y familia completa nos dedicamos a la producción del baticumple. Tan entusiasmados estuvimos, que hasta el mismísimo Batman en persona apareció por los techos durante la fiesta... Desató el griterío de los chicos y de la madre humana del personaje negro (mi hermano) que no hacía más que decirle al nene que no salte por el aire. Qué pinchaglobos.
Hermosa la tarde, divinos los amiguitos que vinieron disfrazados de superhéroes y que arriba se agregaron la baticapa con máscara que les cortó la abu Gra. Menos uno que me la rechazó: "Yo me trepo, no vuelo", me dijo el enano, que sólo se levantaba la máscara del hombre araña para comer.

La tía Ana Silvia, como siempre, coordinadora mayor de la animación in situ y de la decoración previa. Hubo murciélagos en toda la casa. La abuela Estela, como siempre, cocinó delicias y la abu Gra, Oscar, Ipe, la Mati y Gabriela hicieron el aguante con tijeras, plasticola y poniendo un poco de orden a la casa.

La revelación a la hora de los juegos fue el BatiFelipe (adorador desde niño del muerciélago), que tiraba el dado de las prendas y luego se dejó quitar la máscara por el cumpleañero, para alivio de las nenas más chiquitas que se nos asustaron.

Matilda disfrutó la fiesta como si fuera la propia: se fue con todo el mundo, riendo como si le sacaran fotos sólo a ella.
Y Joaquín, bueno, él fue el rey mayor: felicísimo con su traje manga largas de nylon que no se lo quiso sacar ni cuando hizo 35 grados. "Pero cuando batman tiene calor, a veces, se saca la capa", le dije cuando logré atraparlo en el castillo. Y lo convencí para que al menos tuviera algo menos de ropa encima. Disfrutamos muuuuucho este baticumple.
Mil gracias a todos por venir, a quienes nos conocían muuuucho y no tanto. Hasta la próxima!


Baticumple

Bienvenida Sofía!


Sí, sí, sí!!!! Tenemos una primita!!!! Sofía Martínez, hija de Paco y Marta, nació en Madrid el martes 23. Una monada ella, que viene a acariciar el alma de tantos, de este lado y de aquel lado del mar.
Tenemos muchas ganas de conocerla y de abrazarla/los!

martes, septiembre 16, 2008

¡Dormir!!!!

Anoche me levanté cinco veces a calmar a Matilda, a quien el resfrío la tiene a mal traer. Nada, si la comparo con las 14 (juro que las conté) del sábado, que se combinaron con otras cuatro de Joaquín y una vomitada mayúscula sobre el piso de la habitación. Bueno, no fue tan grave, porque en la noche del jueves y del viernes Titín vomitó, por culpa de una tremenda tos, pero sobre las sábanas, cubrecamas y también el pijama, no vaya a ser cosa que quede limpito. Fue un fin de semana de terror y todavía no se acaba.
Estoy en esos días en que las noches no alcanzan para reponerse de todas las horas de trabajo que vendrán después. Felipe no la escucha, pero la verdad es que si le digo, se levanta, pero a la noche la gorda quiere con su mamá y su mamá y su mamá. Y yo la consiento.
Además, me levanto de verdad: voy al living o la paseo y si me duermo con ella, es en el sillón. No le gusta mucho la cama y a mí tampoco, me da miedo que se caiga, que la aplastemos, nosotros tan grandotes y ella tan menudita.
Por suerte hoy vimos al pediatra y nada es grave. Promete que en breve dormiremos mejor.

domingo, septiembre 14, 2008

Se viene el Baticumple

Nos encanta festejar los cumples.
El primer añito de Joaquín fue en un salón de fiestitas, en ese entonces vivíamos en un depto y no había otra.
Pero desde que estamos en la casa, con espacio, el cumple de Titín es todo un evento en el que participa toda la flia en la preproducción.
Vienen muchos chicos, muchos amigos y muchas cosas ricas de la mano de la abu Estela.
Para los 2 fue todo de Cars, a los 3 invitamos a Toy Story y ahora se vienen Batman y sus amigos superhéroes. Decoramos paredes con los personajes alusivos de la fiesta, las sorpresitas son al tono, las abuelas se encargan de los títeres, hacemos juegos, hay música y todo es muy casero y protagonizado por nosotros. Nada de profes (al menos por ahora, que son chiquititos).
Este año, Ipe y la tía Ana serán Batman y “Robina” (dice la madrina que la cadera no le da para Gatúbela) y están pensando en búsqueda del tesoro y varios juegos más. La fiestita será el sábado 27 y los organizadores estamos casi más ansiosos que el cumpleañero.
Lo gracioso es que este año vamos pensando en doble: algo para el Titín, algo para la Mati en noviembre. Después crecerán y será un quemo que los papis y tíos se disfracen, querrán ir a un determinado salón de fiestas o preferirán un regalo antes que una fiesta. Pero no importa. Organizar una fiestita es una delicia.




Dos añitos con Rayo, atendiendo a la pasión de Titín por los autos...








Con la tía Ana Silvia, autora de Jessie, Tiro al Blanco, Buzz y Woody que están en la pared.

martes, septiembre 09, 2008

Regalo


El domingo a la noche lo adiviné. El lunes, ella me dejó confirmarlo. Ahí estaba: la silueta del primer dientecito asomando por su encía tierna, roja.
Matilda recibe su diente como recibe la vida todos los días: con bocanas de sonrisas.
Ahora regala carcajadas. Te mira y con sus deditos pequeños te investiga ojos, boca, nariz. Basta sonreírle para que despliegue su boca desdentada (por ahora) y se parezca a una viejita. Si le hacés fiesta, es un jolgorio total. Si es el hermano el que le hace monerías, responde a los gritos: lo quiere tocar, comer, agarrar, devorar.
Le encantan las cosquillas en la panza, que nos escondamos nosotros y aparezcamos con ruido, que la tapemos a ella con la sábana y la encontremos cantando.
Matilda tiene apenas nueve meses y 10 días, pero la luz que irradia es gigante.
Dice mi mamá que quien le descubre el primer diente a un niño tiene que hacerle un regalo. Nada será suficiente.

martes, septiembre 02, 2008

De paseo en el parque

Hay fines de semana que salen redonditos. Que uno puede ponerse al día con muchas cosas, disfrutar los chicos, dormir, pasear, ordenar lo que quedó pendiente de la semana y mucho más. El que pasó fue uno de esos: y nos decidimos a festejar los 9 meses de Matilda, que cumplió el 28, en un parque de diversiones con algo de zoológico que está cerca de Córdoba. Matilda se subió por primera vez a un pelotero, a una calesita y quedó enloquecida con los papagayos. Los papis nos tiramos de un megatobogán y Joaquín se corrió la vida y se mareó en laberintos de cristal y espejos locos. Lo que no me salió es subir un módulo de Flickr con todas las fotos. Hace tres días que lo intento... me ganó.