martes, octubre 28, 2008

11 meses

Se ríe todo el tiempo. A veces, cuando está muy muy contenta, la risa le sale bien gruesa y estridente, como la princesa Fiona.
Le asoma su segundo diente y oficialmente podemos decir que gatea. Sí, en cuatro patas, como mandan los manuales, porque hasta hace poco se enredaba con la rodilla sin saber qué hacer. Igual no se hacía mucho problema: paraba el culito y lo apoyaba donde hubiera algo de lugar.
Copia sonidos, saca y guarda objetos de un balde, le gusta tocar el pasto, le contesta a los gritos al hermano, se enoja (vieran cómo) cuando no puede dar vueltas las páginas de una revista y ahora te busca con el andador para que la corras diciendo "te persigo, te persigo!!!" Entonces ella acelera las patitas, se exalta y dispara a las carcajadas.
Se asombra ante cada cosa, come que es una maravilla y nos ilumina a todos. Cómo será que cuando duerme, la extrañamos.
Hace 11 meses que ampliamos la familia. Feliz pumpe, hijita!

De Yacanto

lunes, octubre 27, 2008

Dulce de leche

“¿Ahhh, es nena o varón?”, disparó la desubicada de la profesora suplente de natación de Joaquín, que no sé porqué no guarda la lengua no vaya a ser que se ahogue. Encima.
Yo la miré con muchas ganas de hacerla sentir mal: “No, no estoy embarazada. Estoy gorda nomás”.
Pobre. No sabía dónde meterse. “Ah, es que te vi haciendo relajación como en la gimnasia preparto y pensé…..”
La verdad es que me dio pena. Habrá tenido 22 años y todo el tiempo del mundo.
Qué se va a imaginar que me duermo a la 1, me levanto a las 6, trabajo a la mañana muy temprano en la radio, a la tarde en el diario, cocino, hago las compras, mimo a los chicos, los llevo al médico, les ordeno la ropa y jugamos en la plaza. Y pongo plantitas en el jardín.
Este 2008 no hemos tenido sosiego los argentinos: la crisis del campo, la crisis de la Caja de Jubilaciones, la crisis de las bolsas, la crisis de las AFJP. Demasiado. Y a las 9, cuando empieza cerca de casa esa clase de spinning que tanto me gusta, los chicos se están despertando. Y es hermoso: nos reímos, cantamos, saludamos al sol, nos escondemos, hacemos tostadas. Y me da fiaca. Así que este verano estaré otra vez con los 15 kilos de más que me quedaron de Matilda. Viva el dulce de leche.

martes, octubre 21, 2008

Angelito

Joaquín nació por cesárea y, tiempo después, pensé que el médico no nos supo esperar.
A Matilda la esperamos, insistimos y nació por parto natural. Ahora pienso si no fue demasiada osadía.
Anoche abracé a una mamá que velaba a su bebé. Todo iba muy bien hasta que en el momento preciso del alumbramiento, la bebé no resistió. Coma, terapia y murió.
Ana lloraba por su Ema y yo por ellas. Pensé que podría haber sido mi Matilda. Nuestra Matilda. La misma espera, el mismo doc, la misma clínica, muchas horas de trabajo de parto. Cuando nosotros estuvimos ahí, decidimos ir para adelante, confiar en el médico. Pero, ¿no habrá sido demasiada obsesión por el parto natural? Yo lo quería. Lo tuvimos. No estoy segura de haber evaluado cuánto riesgo podía estar sufriendo nuestra bebé.
Con Ema el parto iba perfecto: ocurrió todo en el último instante.
Ahora no me puedo sacar de la cabeza este riesgo y el dolor de esta mamá por una Ema que no está. Angelito... te abrazamos.

martes, octubre 14, 2008

Sin escuela

Ayyy, yo no sé cómo será en otras partes del mundo, pero acá en Córdoba es una odisea terrible: Joaquín tiene que empezar el jardín de 4 el año próximo (también llamado preescolar o nivel inicial) y no hay un solo lugar disponible en alguna escuela privada en la zona en donde vivimos y hasta un poco más allá también.
Los pápás hacemos colas desde la noche anterior incluso, para quedar en una lista de espera en la que seguro no entrarán, porque la prioridad siempre la tienen otros.
Estaba muy ilusionada con una, el 1° de abril hicimos una cola de largas horas para quedar en lista de espera. La directora nos alentó con que había vacantes y hace unos días se despachó con que no, no y no. No hay forma. Desesperada busqué en otras y en todas me dicen lo mismo: está todo lleno, incluso con los hermanitos de los chicos que van ya a los grados se completa el cupo del jardín. Ahora la apuesta es una pública que es buena, de esas poquitas que se salvan, porque la diferencia entre el sistema privado y público aquí es abismal.
A lo mejor en alguna que lo anotamos nos llaman para decirnos que se liberó un lugar, como le pasó a Marce, pero mientras tanto, no tenemos colegio.
Angustiante.

martes, octubre 07, 2008

Solcito


Matilda está comestible. Lo digo muy en serio: a veces me tengo que controlar para no moderle esos cachetes o la pancita de gorrión.
Te mira y se ríe. Le habla a las cosas, gorjea, ensaya sílabas, le sonríe a la vecina, a la señora que nada en el andarivel de al lado, a todo el mundo.
Se abalanza sobre lo que quiere agarrar y la tenés que estar atajando.
Fuimos al doc las dos juntas y le confesamos: estamos bárbaro. Pesó 7,930, así que nos llevamos un felicitado, porque tuvimos épocas en lo que más le crecía era el pelo.
Es que come con devoción: prefiere hacerlo solita y la comida de nosotros. Se vuelve loca por los pedacitos de tomate y de mandarina. “Me encanta”, dijo el doc. Así que está autorizada a las tartas caseras, pastas, pastel de carne y hasta huevo con moderación.
Tiene un solo diente abajo que lo exhibe con orgullo todo el tiempo. Cuando la desnudás, se toca la panza y viene Joaquín y le dice: “Qué pancita, mamina!!!!”. Y ella se desarma en festejos.
Mide 71 cm. Es una gurrumina que va de un lado para otro en su andador. Llega a las puertas y hace un movimiento de caderas, tic, tac y pasa de 10. Adora desparramarle los autos al hermano. En el suelo se arrastra y ensaya estirar los brazos con la cola para arriba, pero vuelve al gusanito enseguida. Cuerpo a tierra para llegar a lo que quiere.
“Dos horas menos de brazos por día, y gatea”, se despacha el médico. “Pero es tan lindo alzarla”, agrega, y me saca la respuesta de la boca. Así que en casa andamos sin apuros.
Yo le pido un beso y ella me besuquea la pera hasta que me hinca el diente. Y se ríe cuando le digo ayayayaya! Y va de nuevo.
Jugamos a buscar a Titín. El otro día, Joaquín no estaba. Entonces lo buscamos por todos lados y en eso ella dice: “OTÁ”. Y yo me quedé helada. Les juro.
Es un solcito y una bendición.

domingo, octubre 05, 2008

Pedagogía en la plaza

Ha llovido en Córdoba y nuestra plaza se puso hermosa. Hay mucho verde y varios árboles en flor. Así que aprovechamos el fin de semana para excursiones al frente de casa.
Por la mañana, plantamos un arbusto parecido a la hortensia, pero de flores más pequeñitas. Joaquín y Tomás, un vecinito de la vuelta, fueron los ayudantes y son los encargados ahora de que no le falte agua. Ahí aprovecharon y cavaron unos pozos bajo el trepador. Me explican que se trata de un cumpleaños y que la montaña es la torta de Batman.
A la tarde nos organizamos mejor. Canasta para el mate, lonita para la Mati, juguetes y bicicleta para el dúo dinámico. Pero ellos no pudieron con su genio y tuve que ir a buscarles las palitas y rastrillos y un balde con algo de agua. Unas dos horas estuvieron haciendo pozos, canales y parloteando de lo lindo.
A la noche Graciela me cuenta que había estado en la charla de Francesco Tonucci, el gran pedagogo italiano que rezonga porque los chicos han dejado de jugar: “Nada de plastilina, ¡barro! Que se ensucien!! Nada de cuadernos con renglones en el preescolar, ¡hojas lisas! Que los chicos sean libres, que jueguen mucho y como quieran. Eso hace adultos maduros”, me resumió.
Así que esta mañana partimos organizados desde el vamos, envalentonados con los consejos del italiano. Ropa bien vieja, tractor y autitos, palas, potecitos y el balde con agua para jugar con barro tal cual manda Tonucci. Por supuesto, Matilda, mate y un diario que nunca pude abrir.
Arrancó Joaquín solo y después se sumó el Tomi y los hermanitos mellizos del Tomi, Alejo y Agustín. Llegaron otras madres a la plaza que los fulminaron a los chicos con un “ni se te ocurra”. A Felipe y a mí nos dedicaron unas miradas que traducí en un “qué tarados”…
No sé qué habrá dicho Cristina, la mamá de los vecinitos (que tiene 5 varones), cuando los vio llegar. Yo, por las dudas, le recomendé a los mellis que le dijeran que era un consejo de Tonucci.
Viva el barro!